Energía solar térmica
Energía solar térmica
¿Por qué es importante?
El sector de la edificación (residencial y terciario) consume casi el 20% del total nacional de energía para los siguientes usos:
- Agua Caliente Sanitaria (ACS) y otros consumos de electrodomésticos
- Climatización de viviendas y piscinas
Con una sencilla y compacta instalación, formada por una par de colectores de 2 m2 cada uno y un depósito de unos 300 litros, se puede dotar de ACS a una vivienda de cuatro personas consiguiendo un ahorro cercano al 70%. Una instalación solar térmica puede utilizarse también para dar apoyo a un sistema de calefacción por suelo radiante o incluso para producir frío en verano (máquina de absorción).
¿Cómo funciona?
El elemento principal es el colector o captador solar que funciona de acuerdo con el efecto invernadero. Un colector solar plano consiste básicamente en una caja en cuya base hay una plancha metálica pintada de color negro y cerrada en su parte superior por un vidrio transparente. La plancha negra o absorbedor de calor está unida, en su cara posterior, a un serpentín por el que circula un líquido caloportador (normalmente agua con anticongelante).
Con una orientación e inclinación adecuadas, la luz solar atraviesa el vidrio incidiendo sobre la plancha metálica negra, que se convierte en un pequeño emisor de radiación infrarroja. El vidrio, material opaco a este tipo de radiación, impide su salida contribuyendo a aumentar la temperatura del interior de la caja. El liquido caloportador que circula por el serpentín se calienta a su vez y transporta esa energía térmica a un depósito acumulador que almacena el agua caliente hasta ser utilizada.

