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Climatización solar

El nivel de vida actual y, sin duda, el del futuro, dependerá de que el hogar y el lugar de trabajo mantengan unas condiciones de temperatura y humedad que podamos calificar de confortables. Para conseguirlo, normalmente hacemos uso del calor y frío generados por una fuente energética intermedia como la electricidad, el gasóleo o el gas natural.

Las condiciones climáticas de la zona donde se asienta una vivienda, junto con sus características constructivas, tienen mucho que decir. Una construcción diseñada bajo los principios de la arquitectura solar pasiva, podría conseguir que ésta fuera prácticamente autosuficiente, o que dependiera de una mínima cantidad de energía para mantenerse templada en invierno y fresca en verano.

Aunque una vivienda no haya sido construida bajo estos criterios, dotar a la misma de unas buenas condiciones de aislamiento, utilizar un tipo de energía eficiente (como la solar) y ejercer un control responsable sobre su consumo, podrían asegurar el confort de la vivienda y sin que ésto tuviera repercusiones negativas, ni para nuestra economía, ni para el medio ambiente.

La reciente transposición a nuestra legislación de la directiva europea sobre el comportamiento térmico de los edificios, plasmado en la revisión del Reglamento de Instalaciones Térmicas de Edificios (RITE), y la entrada en vigor del Código Técnico de la Edificación (CTE), además de obligar a que todos los edificios cuenten con un Certificado de Comportamiento Energético, obligará a que incorporen instalaciones de energía solar térmica para ACS y calefacción.