Refrescamiento por techo
Refrescamiento por techo
El principio utilizado es similar al del suelo radiante, salvo que se invierte la temperatura del fluido que circula por los tubos: ahora es una superficie fría la que absorbe el calor. Los techos incorporan una trama de tuberías capilares (3.4mm) por las que circula agua fría (14.5 °). Mediante esta técnica se pueden transformar superficies pasivas de la construcción, como los techos, en superficies de refrigeración.
En un sistema de aire acondicionado típico, el aire se enfría y luego se transporta a la habitación que hay que refrigerar. Se requiere una gran cantidad de aire a baja temperatura. El aire frío absorbe el calor de las superficies calientes, de las personas, animales y equipos de la habitación. Las desventajas de estos sistemas son el alto consumo energético de los equipos, la limitación del confort y los riesgos para la salud. El alto caudal de aire frío, junto con las corrientes que origina, son causa frecuente de la aparición de enfermedades reumáticas y respiratorias.
En un sistema de refrigeración por techo, el calor es eliminado de la habitación principalmente enfriando las estructuras, mediante un sistema de circulación de agua integrado en las mismas. El calor absorbido por el aire es significativamente menor y éste no presenta los efectos negativos antes mencionados. El sistema presenta menores costes de operación y de mantenimiento. Los costes de energía también son mucho menores, al requerir una diferencia de temperaturas mínimas en relación con la temperatura ambiente. El sistema de refrescamiento (máquina de absorción) puede combinarse con el aprovechamiento de energías renovables, como la solar térmica.
¿Cómo funciona?
El principio es muy simple:
- Los paneles de tubos capilares están fabricados en polipropileno con una vida media de servicio de más de 50 años.
- Los paneles, a través de los cuales fluye el agua, están completamente integrados en los techos. El calor es rápidamente disipado por el flujo del agua sin necesidad de calentar el aire.
- El grosor de los tubos (3.4mm) y la pequeña distancia entre ellos (10 ó 20mm), dota al sistema de unas carácterísticas termodinámicas muy favorables para mejorar la conducción del calor a través de los materiales de construcción y la convección para la transmisión del calor al aire.

